¡Es un milagro! Por: Argenis Alexander Angulo

Con cierta frecuencia hablo de los milagros de todos los días… Es que aunque ahora vivo dando gracias Dios y al universo (que para mí es lo mismo), les confío que una buena parte de mi vida, mis espacios de conexión espiritual, eran solo para pedir.
Seguramente tenía mis muy buenas razones… Pero ahora estoy seguro de que también las tenía para agradecer. Es que así funciona: si no estamos realmente conscientes, cuando estamos en el presente perdemos la perspectiva del valor real de las cosas; al contrario, cuando desde el presente retomas la mirada al pasado, o cuando desde el ahora visionas el futuro, somos más capaces de valorar lo realmente esencial. Y es cuando nos damos cuenta de esa trampa, que cosas maravillosas pueden comenzar a suceder... O para ser más claros, cosas maravillosas que suceden pueden comenzar a ser reconocidas como tal.
Es decir, por ejemplo, si en esta tan amada y desafiada Venezuela nuestra, un miembro de la familia es víctima de un atraco, y pierde su vehículo. ¿Qué hacemos? ¿Lamentamos la pérdida de un bien?, ¿o al contrario celebramos el regreso sano y salvo de nuestro ser querido? Es natural, lamentaremos la situación y la pérdida, porque no hemos sido expuestos a una situación más extrema que nos obligue a valorar lo que de verdad es lo más preciado y que una vez perdido no puede recuperarse, la vida. Pero el caso es que vive, y aunque solo visto desde otro tiempo y desde otra situación, puede ser valorado como un milagro, desde mi muy personal mirada, lo es.
A eso me refiero con los milagros de todos los días… A aquellos que no vemos como tal por ser parte de nuestra cotidianidad, como el ser querido que siempre nos acompaña, como el sol que siempre sale ante nuestros ojos, como el organismo que funciona en sanidad un día más. ¡Son milagros! La pregunta que surge entonces es: ¿viviríamos más plenamente si decidimos desde el presente hacer visibles los milagros cotidianos?
Comprendiendo el fenómeno, quizá valga la pena observar cuánto somos y tenemos desde el pasado, cuando no habíamos logrado tanto; o desde el futuro, cuando ya mucho de lo que ahora tenemos o está a nuestro alrededor, como transitorio que es, ya no esté… Entonces veremos mejor, lloraremos menos, celebraremos más, y viviremos de verdad.

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@argenisangulo

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